Sobre el corazón altruista tal como debe ser (tercera parte)
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(Continuación de la entrega anterior)
★Hacer evolucionar la conciencia controlando la respiración
Esa es la forma de vida que, controlando la respiración, llega al estado de la conciencia evolucionada.
Como se profundiza la conciencia, también se puede decir que es una forma de vida que profundiza la conciencia.
Este es un camino de evolución de la conciencia tan sencillo que no puede serlo más, y que cualquiera puede practicar.
Mientras la conciencia esté en el cuerpo físico…, a menos que uno se desmaye, duerma o muera, el pensamiento aparece y desaparece, aparece y desaparece, instante a instante, ¿verdad?
Como casi todas las personas, zarandeadas por ese movimiento del pensamiento, no logran desplegar la divinidad del fondo del corazón, basta con tener la fuerza de controlar espontáneamente ese movimiento del pensamiento.
Esa es la fuerza de la vida que aflora al hacer pausada la respiración.
Cuando se mira desde el fondo del corazón de ustedes, en la mayoría de los casos, son muchas las personas que hacen surgir preocupaciones innecesarias que no hace falta pensar y pensamientos negativos que no hace falta considerar, y se dejan zarandear por los pensamientos que ellas mismas han generado.
Y ese derroche del pensamiento, ese despilfarro de la energía de vida, se convierte en las nubes del cielo del corazón y oculta el «sol de la vida (el sol de la luz espiritual)» que ilumina el interior del corazón.
Si esas nubes del corazón son finas, la luz de la vida se cuela entre las nubes y se puede mantener un corazón luminoso; pero cuanto más espesas se vuelven, más bloquean la irradiación del sol de la luz espiritual, se convierten en esas nubes negras que en el mundo físico ustedes ven, como mucho, una vez cada varios años, y oscurecen hasta la conciencia superficial.
Por eso, si se cambian los hábitos del pensamiento, el sol de la vida ilumina el cielo del corazón, y la persona puede vivir la vida de este mundo con un corazón luminoso y positivo.

★La verdad sobre la respiración y el altruismo natural
Lo que hace eso posible es la profundización de la respiración.
Y la respiración es algo curioso.
Cuando se continúa la respiración habitual con un ritmo pausado, se expulsa bien lo innecesario, como el viejo dióxido de carbono acumulado en los pulmones (lo que influye negativamente en el cuerpo y la mente), ¿verdad?
En ese momento, a la vez que cada vez se expulsa lo innecesario, vaporizado, que el corazón y el cuerpo han metabolizado y deben sacar fuera, mientras se exhala se incorporan al cuerpo físico los nutrientes espirituales del sol de la luz espiritual (la materia prima de la energía de vida suministrada desde el origen de la vida), que activan siempre el cuerpo y la mente.
Y cuando, tras exhalar del todo, se inhala a fondo oxígeno nuevo, al mismo tiempo se están expulsando los elementos semimateriales innecesarios (residuos espirituales y físicos vaporizados) que no se pudieron sacar del todo al exhalar.
¿Se entiende?
Inhalar es exhalar, y exhalar es inhalar.
Cuando físicamente se exhala, espiritualmente se inhala, y cuando físicamente se inhala, espiritualmente se exhala.
Así, en realidad no solo en la respiración, sino en lo más profundo de todas las cosas, la entrada y la salida de la vibración se realizan a la vez; pero de eso hablaré en otra ocasión.
Me he desviado bastante de la charla inicial, pero el secreto para tener el corazón altruista tal como debe ser, y para que, al hablar y actuar desde el altruismo, no surja ni el más mínimo pensamiento egocéntrico del ego y se piense, hable y actúe con altruismo de forma natural, es pasar los días repitiendo la respiración de siempre muy, muy despacio.
Si se vive practicando este método, cualquiera, sin darse cuenta, llega a amarse a sí mismo sin forzar, adquiere confianza en la vida, y sobre esa confianza (en japonés, jishin, que también puede leerse como «el dios interior») se va adquiriendo un altruismo natural.
Con esta manera, sin atormentarse dando vueltas a los pensamientos, sin quedar atado a tiempos y espacios fuera de lo cotidiano, continuando tal cual la vida cotidiana normal, y además profundizando la conciencia sin darse cuenta, cualquier persona puede asimilar y sentir de forma autónoma la sensación real de una conciencia de sí que vive dentro del vasto océano del origen de la vida; así que, como la prueba vale más que la teoría, pruébenlo.
Porque si lo hacen, sin falta podrán encarnar el corazón altruista tal como debe ser. (Fin)






