La ascensión dimensional de la inteligencia (3)
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(Continuación de la entrega anterior)
★Una recomendación: imitar correctamente a otros
Para hacer renacer la divinidad que llevamos dentro y cumplir la evolución de la conciencia, es bueno imitar correctamente a otros.
Porque imitar a otros, si se hace correctamente, eleva el corazón propio y el ajeno, y cabe esperar que tenga el efecto de elevar la vibración del mundo entero.
Quien tiene la firme convicción de «¿Imitar a otros? Ni hablar. Yo sigo mi propio camino» quizá piense que esto no tiene nada que ver con él, pero cualquier persona, al comienzo de su vida, ha empezado a formar su personalidad imitando a sus padres (o a quienes la criaron), ¿verdad?
Todo empieza por la imitación, y así se llega a abrir un camino propio.
Recuerda cuando eras bebé.
No hay ningún bebé que, nada más nacer, pronuncie un discurso de presentación como: «Yo soy la reencarnación de tal, y mi nombre en la vida anterior era cual. Durante un tiempo estaré a su cuidado, así que les ruego que me tengan presente».
Todos crecen sin poder hablar, sin poder ponerse de pie por sí mismos, dependiendo de los padres (o de quienes los crían) para absolutamente todo lo relacionado con su cuidado: cambiar el pañal, darles de mamar, vestirlos, bañarlos, ¿verdad?
Y de todo eso, la mayor influencia de los padres es la que ejercen la vibración de los pensamientos que emiten, las palabras que dicen y la conducta que expresan con sus actos.
La personalidad de la etapa inicial de todos empieza por imitar a los padres.

★La transición de la imitación al camino propio
Al comienzo de la vida, durante unos meses desde el nacimiento, o hasta un año y algunos meses en los niños más tardíos, todos sin excepción intentan comunicar su voluntad sin poder decir palabras con sentido, diciendo «aaa», «uuu» o «bubu», ¿verdad?
En realidad, también en esa época todos tienen la conciencia bien despierta y piensan normalmente muchas cosas.
Pero como todavía no hay coordinación entre el cerebro, que rige la formación de la personalidad dentro del cuerpo, y el alma, en la época de bebé simplemente no pueden hablar.
Concretamente, es porque los circuitos del pensamiento llamados sinapsis todavía no se han establecido ni formado dentro del cerebro; y cuando se van completando, todos van llegando a poder mantener una conversación, ¿verdad?
Y así, para cuando el yo despierta y se empieza a buscar la independencia, uno ya no imita de forma pasiva, sino que llega a poder elegir a quién imitar según su propia selección.
Es decir, encuentra a alguien mayor y respetable en la vida, de quien piensa «quiero ser como esa persona», y la imita.
Y mientras sigue así, hacia los veinte o los treinta años, va encontrando su propio camino.
Como el mundo de hoy está saturado de información, quizá no se sepa qué es bueno y qué no lo es, qué le va a uno y qué no le va.
Pero si uno se mueve siguiendo su sentimiento fundamental de qué es lo que quiere hacer, entre toda la información que haya, por mucha que sea, llegará a poder encontrar lo que quiere hacer. (Continúa en la próxima entrega)







