La ascensión dimensional de los cinco sentidos-7
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(Continuación de la entrega anterior)
En el momento oportuno de poner fin a todos los juicios
Hasta llegar aquí quizá hayan pasado de verdad muchísimas cosas, incluso demasiadas, pero ha llegado el momento de volver a mirar con ojos neutrales todos los juicios sobre uno mismo y sobre los demás.
Eso se cumple mediante la ascensión dimensional de los cinco sentidos.
Y de los cinco sentidos, dije que lo más importante de todo es hacer ascender de dimensión la «vista», ¿verdad?
Es porque, si se hace ascender de dimensión la «vista», los otros cuatro sentidos son arrastrados hacia arriba por ella y se actualizan automáticamente.
Lo importante es «observar objetivamente qué piensa uno mismo ante los fenómenos y las cosas que se reflejan en esos ojos, ante las palabras y los actos de los demás».
¿Ver hasta el final a uno mismo y a los demás, a uno y al mundo, como cosas separadas y distintas, y no salir del juicio hacia los otros?
¿O tomar lo que se siente hacia los otros como espejo del propio corazón, reflexionar, y esforzarse por hacer que la humanidad del mundo que hay dentro del corazón se lleve bien?
Esa es precisamente la encrucijada entre poder o no hacer ascender de dimensión los cinco sentidos.
Se trata de despojarse del ropaje de la manera de pensar de sentido común de hasta ahora.
Si se hace, la conciencia del cuerpo espiritual y la conciencia del cuerpo divino, más cercanas a la luz de la vida, salen a la superficie.
Para eso, como digo siempre, es bueno seguir con constancia una práctica paciente, para poder hacer sin cesar, con calma, la respiración de cada día.

La mayor fuerza motriz para hacer ascender de dimensión la vista
Porque, cuando en tu cuerpo se realiza constantemente una respiración lenta y serena, de forma natural sale a la superficie una conciencia más cercana a la luz de la vida.
El principio es que, cuando se adquiere la respiración tranquila, la sede de la masa de la conciencia se aquieta en el Dantian Inferior, en el bajo vientre, y sale a la superficie una conciencia que, como si uno fuera otra persona, no se deja arrastrar por los pensamientos emocionales.
Como quizá sea difícil de entender, lo explico un poco más: el lugar llamado Dantian Inferior es la entrada y salida, el portal, entre la dimensión del fondo de la mente consciente y el mundo fenoménico; por eso, cuando con la respiración tranquila el centro de la conciencia baja al bajo vientre, se produce automáticamente el intercambio entre el yo del fondo y la conciencia superficial.
Cuanto más entra la conciencia superficial hacia el fondo, más sale a la superficie, en su lugar, la conciencia del fondo.
El grado depende de cuánto se consiga ralentizar la respiración, pero si se llega al estado de poder respirar siempre con tranquilidad, sale a la superficie, como mínimo, una conciencia por encima de la mitad del mundo espiritual.
Ese es todavía un nivel en vías de desarrollo, pero como es un mundo en el que no hay quien tenga una conciencia que cree mundos infernales, tu vida diaria se estabilizará claramente, y la dificultad de vivir que sentías desaparecerá como si nunca hubiera existido.
Para eso, ante todo, sobre todo y por encima de todo, hay que procurar y practicar la respiración tranquila.
Solo saberlo no sirve de nada.
Si no se hace, nada cambia.
Si se hace, los resultados llegan sin falta, así que prueba a pasar todo el tiempo que estás despierto simplemente respirando con tranquilidad.
Eso es precisamente la mayor fuerza motriz para hacer ascender de dimensión la vista.
(Continúa en la próxima entrega)







