El verdadero significado de que hombre y mujer vivan juntos, visto desde el punto de vista espiritual (3/7)
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(Continuación de la entrega anterior)
★Para encontrar a la persona con la que se puede hacer un matrimonio del corazón
Esta vez vamos a centrar la mirada en la existencia que forma el núcleo de esa familia…, el matrimonio.
Porque esta es una relación importante que se puede llamar el punto más importante para que la humanidad de la Tierra evolucione en conciencia.
¿De acuerdo?
Y aquí hay algo que quiero que reconozcan: la relación entre hombre y mujer que nosotros expresamos aquí como «matrimonio» no significa necesariamente el «matrimonio» tal como lo regulan las leyes o constituciones que cada uno de sus países ha establecido.
El «matrimonio» que nosotros vemos es si los corazones de ambos viven albergando en su interior una verdadera relación de pareja.
Por eso, aunque no estén unidos bajo la forma del matrimonio, a la combinación de hombre y mujer cuyos corazones están firmemente unidos nosotros la consideramos matrimonio.
Al contrario, aunque una combinación esté casada en la forma superficial y viva como matrimonio, si sus corazones están separados, eso no se puede llamar una verdadera relación de pareja entre hombre y mujer.
Es algo que se entiende al mirar ampliamente por la Tierra: son realmente muchos los matrimonios que, estando casados en la forma, se han convertido en el corazón en perfectos extraños, y cuyos sentimientos mutuos se han enfriado.
Esas personas, en muchos casos, aparentan en la superficie una calma como si no pasara nada, así que, si los seres humanos físicos se miran unos a otros, cada uno parece completamente normal.

Desde el punto de vista espiritual, que en la forma se haya firmado un contrato de matrimonio y se haya cerrado un contrato con el nombre de matrimonio no es, en absoluto, un gran problema.
Y en la Tierra actual, también por arrastrar a esta vida pensamientos sobre la vida matrimonial o la relación entre padres e hijos de vidas pasadas, o apegos a prácticas religiosas, hay muchas personas que han elegido vivir solas en esta vida, sin pareja del sexo opuesto.
Entre esas personas, hay quienes en la segunda mitad de esta vida… en los días que vienen, se encuentran con la persona del sexo opuesto con la que debían hacerse uno como yin y yang, preparada de antemano antes de nacer; y hay casos en que recorren toda la vida sin llegar a ese encuentro, en soledad.
En el segundo caso, aunque por sus propios pensamientos que bloquean al sexo opuesto no hayan podido encontrar en esta vida a quien debían encontrar, en el otro mundo, tras dejar el cuerpo físico, o en la próxima vida en que reencarnen, algún día se encontrarán sin falta con la persona con quien compartir el aprendizaje de la relación de pareja del alma.
Porque el proceso por el que hombre y mujer forman una pareja, intercambian vibración espiritual y vibración material y se van uniendo es un recorrido imprescindible, que no se puede evitar, para la humanidad que existe en todos los rincones del universo.
Se puede llamar «la escena de aprendizaje en que se adquiere la base de la actividad creadora del universo», en la que se experimenta la constitución del universo reflejada en la propia vida. (Continúa en la próxima entrega)






