La verdad sobre la fuerza que decide el destino (primera parte)
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★Ante la inminente culminación de la Tierra
Ahora, cuando está a punto de que su planeta se sublime en un mundo que manifiesta la verdad de la vida, en el país donde vives aumentan de forma constante las personas que recuerdan que, si la conciencia humana no despierta a su esencia (si no hay desarrollo de la espiritualidad y la divinidad), el futuro de la Tierra es una llama al viento.
Pero entre ellas parece haber quienes, aun conociendo esa verdad, con la otra mitad de esa misma conciencia ven como un problema las maniobras ocultas de los dominadores de las tinieblas o de los poderes en la sombra, y difunden o propagan discursos sobre «cómo escapar de su dominio para vivir»; así que hoy transmitiré nuestra visión sobre «la verdad de la fuerza que decide el destino humano».
★No se trata de los demás: los propios pensamientos, palabras y actos lo son todo
Los pensamientos que difunden o creen, como acabo de decir, que «las tinieblas o el mal dominan de verdad el mundo» están todavía en un estado en que solo ven una parte de la Verdad Universal.
¿Por qué? Porque los dominadores o poderosos de las tinieblas o de la sombra, para quien vive tal como es ≪la luz de la vida≫, son una vibración que existe temporalmente en un estrato extremadamente bajo, y como uno vive fuera de su esfera de influencia, es como si no existieran.
Además, según la verdad última, reconocer que eso existe es una proyección de los pensamientos que hay dentro de uno mismo (del propio nivel de conciencia), así que esa persona necesita primero volver al punto de partida e ir armonizando sus propios actos de pensamiento dentro de ≪la luz de la vida≫.
Si uno sabe que no se trata de los demás, sino de que los propios pensamientos, palabras y actos lo son todo, y dedica todo el tiempo que gastaba en críticas y reproches a los demás a su propia superación, algún día su nivel de conciencia empezará a lograr una verdadera ascensión dimensional, y al superar cierta etapa, sin darse cuenta, se convertirá en alguien que ni en sueños piensa que algo ajeno le hace daño o que alguien lo domina.
Esa es la manera de ser de la conciencia de quien se apoya en la divinidad.
★Quien cree que los demás lo condicionan
Cuando uno se queda en el nivel de creer seriamente, como una convicción, pensamientos como «los demás me controlan», «me dominan» o «recibo malas influencias», a veces los pensamientos que hay en su interior se reflejan en el mundo exterior como en un espejo. En esos momentos, más que culpar a alguien, mira de nuevo tu propio corazón con ternura. Por supuesto, cuando de verdad alguien te está haciendo daño, puedes pedir ayuda sin cargarlo tú solo.
Esas personas, aunque parecen intentar huir de los demás o rechazarlos con aversión, en realidad estaban intentando huir de sí mismas, o usaban la conciencia de un modo que las enfrentaba consigo mismas.
Muchas personas… mejor dicho, con exactitud, «los seres humanos físicos que todavía no han llegado a ser personas (lugar donde se detiene el espíritu)…», como cada uno ve el mundo según su nivel de conciencia, cuando tienen el pensamiento «tal cosa me domina», quizá su conciencia esté todavía dentro de la visión dualista.

★Todos ven su universo interior proyectado en el mundo exterior
Pero también existen, de hecho, personas que viven sin pensar en absoluto en nada de eso.
Y esas personas, como el pensamiento de controlar a los demás no está «de entrada» en su interior, viven en un mundo en que tampoco existe en absoluto la realidad de ser controladas por los demás.
Por eso, como digo siempre, al fin y al cabo las personas no hacen más que proyectar en el mundo exterior los hechos que hay en su interior (los fenómenos que reconocen como existentes según su nivel de conciencia) y verlos como una película.
Dicho de otro modo, todos ven su universo interior proyectado en el mundo exterior.
Y además, lo que muchos miraban creyendo que era el presente no era en realidad más que imágenes del pasado.
Vivir así, aferrado solo al pasado creyendo que es el presente, es, por poner una comparación, como intentar avanzar de espaldas, con la nuca hacia la dirección de la marcha; así el paisaje (la percepción) que aparece en el campo de visión es siempre solo pasado, y se puede decir que no se está viviendo de un modo que cree ahora un futuro radiante.
Quien entiende esa verdad y vive manifestando tal cual, con sencillez, «la luz de la vida», «no recibe mala influencia de nada ni de nadie y, ante cualquier ser… sí, incluso ante el actor (intérprete) que interpreta el papel del mal o de la sombra, puede ver la verdadera figura (la divinidad) de esa persona; él mismo puede vivir emitiendo a su alrededor únicamente buena influencia y, como el cuerpo de su conciencia vive mirando hacia adelante, vive con la sensación real de que cada paso de la vida que da en este instante está creando, ciertamente, el futuro».
Con esta explicación se ve la diferencia de nivel de conciencia entre quienes se interesan por las tinieblas y el mal y dan importancia a su existencia, y quienes no.
★¿No se ha convertido en momia el que iba a buscar momias?
Quien, pareciendo tener buenas intenciones, tiene pensamientos que ponen el foco en el lado negativo y lo problematizan, sin verificar y discernir a la luz de su propia Luz de la Vida, acepta tal cual los discursos de alguien y, sin darse cuenta, difunde pensamientos oscuros por el mundo; es decir, dice y hace exactamente lo que quieren las tinieblas o el mal, lo que alegra a los seres que están detrás de ellos (los seres del mundo astral que intentan satisfacer sus deseos insatisfechos usando a los seres humanos físicos).
Es decir, lo que hizo pensando que era bueno actúa, sin que se dé cuenta, en sentido contrario.
Que el que iba a buscar momias se convierta en momia se refiere exactamente a eso.
La gente de la Tierra que se ha identificado con el cuerpo físico y ha olvidado por completo la esencia de la vida solo ve los mundos por debajo del mundo en que residen sus propios pensamientos.
Es decir, todavía no logra ver la llamada esencia de la vida humana.
Por eso, por un buen corazón bienintencionado, acaba haciendo eso sin querer. (Continúa en la próxima entrega)







