A las personas que están en el último ajuste vibratorio (primera parte)
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★Para graduarse de todo sufrimiento
Si pueden despojarse de toda negación de sí mismos y vivir como una mente libre y plena, se despliega una vida ajena a cualquier clase de sufrimiento o preocupación.
Ahora, las Deidades y Espíritus Guardianes de ustedes, deseando que cada uno de ustedes llegue a ser así, intentan que no quede ni una partícula de ego en el corazón de ustedes, y están realizando un ajuste vibratorio con todas sus fuerzas, como nunca hasta ahora.
En 2019, mientras el destino de toda la humanidad se va volviendo confuso, para lanzar un rayo de esperanza sobre el futuro de la humanidad de la Tierra, está decidido que primero ustedes, que aspiran a la evolución de la conciencia, muestren a la humanidad la figura de quien vive haciendo brillar la divinidad, de nombre y de hecho.
Para que ustedes no se queden rezagados de esa corriente y puedan mostrar a la humanidad la figura de Dios mismo, el propio Yo Superior de ustedes está intentando hacerlos ascender de verdad.
Según la persona, hay quienes tienen ese ajuste vibratorio manifestándose como dolores y sufrimientos muy duros de cuerpo y corazón; pero, sea cual sea el síntoma, es importante recibir debidamente el tratamiento y el descanso necesarios y, sin que el corazón se identifique con el síntoma en sí, pasar los días convirtiéndolo en gratitud hacia la luz de la vida, pensando: «Ah, algo malo que había en mí está siendo purificado y borrado. Espíritus Guardianes, gracias».
Porque, haciéndolo así, con el mínimo de sufrimiento y dolor salen de ese estado y ya no tienen que experimentar nunca más el mismo sufrimiento.
Si el yo de ahora no genera pensamientos negativos, no ocurrirá en el futuro ningún estado de sufrimiento.
Y el sufrimiento que se manifiesta ahora es la figura de los pensamientos del pasado que están a punto de desaparecer. No hay necesidad de culparse a sí mismo.

★Qué es el destino
Si reconocen con claridad este principio de vínculos kármicos y causa y efecto, y lo aceptan con limpieza de ánimo, ya no tendrán que verse arrastrados por la ola del karma que intenta desaparecer y repetir los errores del pasado.
Por lo general, cuando algo duele o hace sufrir, uno piensa: «Ahora sufro. Ahora lo paso mal», ¿verdad?
Pero no es así.
Lo que se manifiesta es una imagen residual; en el momento en que uno sufre, la fuente del sufrimiento ya ha desaparecido y no existe.
A ver, ¿con qué ejemplo se entendería mejor…?
Ah, ya está: la diarrea. En el sentido de que, una vez que se evacúa, uno queda aliviado y se acabó, el sufrimiento de ahora es como una diarrea.
Perdón por el ejemplo poco elegante.
Uno tiene diarrea porque comió algo malo o pensó algo malo para el cuerpo, ¿verdad?
Y el estado en que el cuerpo intenta expulsar de su interior eso malo, manifestándolo como síntoma de diarrea, es el estado de tener el vientre suelto, ¿verdad?
Eso quiere decir que tener diarrea ahora significa que la etapa del acto de pensamiento que fue causa de la diarrea ya ha pasado, y que se está en la etapa en que, con expulsarlo, se acabó.
De la misma manera, tanto el destino que se considera bueno como el que parece malo, todo destino es la figura en que el resultado de los pensamientos, palabras y actos fabricados en el pasado se manifiesta, florece y se dispersa. (Continúa en la próxima entrega)







