Para sintonizar con la vibración de la divinidad
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★Para vivir sintonizando con la vibración de la divinidad
Vivir siempre mirando hacia atrás sería un problema, pero de vez en cuando está bien volver la vista al camino recorrido y reflexionar: «¿estoy viviendo conforme a las leyes del universo? ¿Estoy viviendo desplegando la divinidad?».
Al hacerlo, uno puede sintonizarse a sí mismo con la vibración de la divinidad.
Y cuando se contempla así la vida a vista de pájaro, ya sea la propia o la de otra persona, conviene mirar tomando como criterio si, bajo la ley de la gran armonía del universo, se está aprovechando la luz de la vida dándole vida hasta el final, llena de vitalidad.
Porque el punto clave de la vida está en vivir desplegando plenamente en el propio cuerpo y mente la perfección de la vida que se tiene desde el principio.
Y ya dije antes que la mente y el cuerpo físico son el pincel que expresa la libertad de la vida, y este mundo es el lienzo en que se dibuja la creatividad de la vida, ¿verdad?
Antes de darse cuenta de ese sentido de la existencia de la vida humana, a veces uno no sabe cómo usar la energía de vida, sufre por las relaciones humanas o le resulta difícil llevar la vida con libertad.
Y aunque no se llegue a eso, son muchas las personas que, sin desplegar la naturaleza original de la energía de vida, caminan unos días que no salen como desean.
En esos momentos, sin querer, el corazón se vuelve áspero, se siente frustración ante una realidad que no sale como se desea, y a veces se da vueltas en el mismo sitio, ¿verdad?
Lo que hay que pensar muy bien aquí es que el destino no es algo creado solo en esta vida.
Como siempre digo, el destino se crea con los pensamientos y actos de diversas vidas pasadas, más la vida presente.
Por eso, quien cree que «la vida es una sola y no hay más» siente absurdo e injusticia ante el destino propio y ajeno, y al final se refugia en la cueva de una conciencia nihilista intentando huir del dolor de los roces; pero como solo con eso el dolor del corazón difícilmente se despeja, en esos momentos es fácil quedar en un estado como de jugar al escondite con el sufrimiento dentro de la cueva. Pero la salida existe, sin duda.

Y no hace falta conocer las vidas pasadas; de lo que se trata es de conocer el verdadero yo.
¿Por qué digo que no hace falta conocer las vidas pasadas? Porque si el yo de ahora se sintoniza con la esencia de la vida, todas las vidas pasadas brillan.
Si fuera algo que hubiera que conocer, todo el mundo tendría que estar hecho para conocerlo desde el principio, pero no es así, ¿verdad?
Lo digo una vez más: se trata de conocer el verdadero yo.
Para eso no hay otro camino que seguir profundizando la respiración.
Mientras se vive entregado a la resonancia de la respiración profunda, sin darse cuenta la conciencia se va adentrando en lo más profundo de la dimensión del reino divino, y el verdadero yo va aflorando.
Y el secreto para que la reflexión se convierta tal cual en sintonización con la divinidad es tener un reconocimiento pleno de la divinidad.
Ya hablé antes de sobrescribir la conciencia, ¿verdad?
Al seguir imaginando un reconocimiento pleno de la divinidad, la memoria se va sobrescribiendo, y los pensamientos habituales negativos que tenía el yo del pasado se van desvaneciendo.
Esto se entiende si se hace, y no se entiende si no se hace.
En la actualidad, cuando la espiritualización de la Tierra ha avanzado, si se sigue haciendo, cualquiera llega en muy poco tiempo a poder mantener la conciencia de la divinidad.
Ya se ha entrado en la etapa en que cualquiera puede tomar conciencia de la divinidad durante uno o diez minutos.
Ahora se ha entrado en la etapa de cuánto tiempo se puede mantener la divinidad.
Se trata de seguir unificado con el verdadero yo.
De vivir la luz de la vida.
Tú puedes.
Sin falta.







