El renacimiento de la divinidad
Vivir siendo vivificados-4
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(Continuación de la entrega anterior)
Qué significa que ha llegado la era en que todos pueden recordar y aprovechar la esencia de la vida: también se puede expresar diciendo que «como se está produciendo un cambio en la vibración que rodea la Tierra, a todos les resulta más fácil manifestar el ‘potencial de la vida'».
Dicho con más detalle, al refinarse las vibraciones materiales y las vibraciones espirituales, todo en este mundo se ha espiritualizado, y por eso, en la actualidad, la manera de ser de todas las existencias está más cerca de la esencia de la vida que antaño.
Para entender esto, hace falta ver desde un punto de vista científico con qué estructura se constituyen todas las cosas del universo.
Aquí observaremos el hecho de que el ser humano es una existencia que vive siendo vivificada y, al mismo tiempo, posee también la cualidad del lado que da vida a todo.
En un mundo que está a más de diez niveles de profundidad, en lo más hondo de lo más hondo del «mundo de las partículas elementales», las llamadas átomos, protones, electrones, etcétera, descubiertas por la ciencia de la Tierra, hay un estado en que la vibración de la vida misma se ha convertido en partículas.
Ese estado es un mundo que no se puede ver con los ojos físicos, así que se usa el ojo del corazón, con los ojos carnales cerrados.

En el origen del universo, en el momento del comienzo, no existían ni el espacio ni las estrellas: existía solo la conciencia original.
Esa conciencia del comienzo, en cierto momento, quiso verse a sí misma.
En el momento del comienzo, llamado Big Bang, se creó el mundo fenoménico y se desplegó en el espacio del universo; y entonces la conciencia del comienzo se manifestó dividiéndose a sí misma en vibración espiritual y vibración material.
La vibración espiritual es el elemento de la conciencia de todas y cada una de las cosas, y la vibración material es el elemento que constituye las existencias físicas visibles.
Las características que tienen estos elementos originales son la armonía —concordia, integración, conciliación— y la renovación —al mismo tiempo que los elementos viejos se descomponen, nacen elementos nuevos—, y con ellas se despliegan en el espacio del universo.
Y esas características son también leyes del universo.
Toda la materia que existe por todo el universo tiene no solo naturaleza material, sino también naturaleza espiritual.
Y también los seres vivos que tienen mucha naturaleza espiritual, por estar ahí como existencias con forma, tienen naturaleza material.
Por eso se puede decir que todas las existencias poseen naturaleza espiritual y naturaleza material.
Hasta aquí he escrito a grandes rasgos sobre la constitución de la vibración espiritual y la vibración material; sobre esta base, al desentrañar el significado de las palabras «ha llegado la era en que todos pueden recordar y aprovechar la esencia de la vida», se entiende también el significado de que el estado de las vibraciones que tienen la naturaleza espiritual y la material se refine y se espiritualice, y se llega a comprender que, gracias a ello, a la humanidad le resulta más fácil manejar la fuerza infinita que la vida posee de origen y desplegar en este mundo un mundo de gran armonía.
Así que la próxima vez escribiré sobre esos aspectos.
(Continúa en la próxima entrega)



