En el momento oportuno de recordar la memoria de la antigüedad remota (segunda parte)
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(Continuación de la entrega anterior)
★El propósito de haber nacido en un cuerpo físico
En la antigüedad, cuando las viejas creencias que honraban lo divino en toda la naturaleza vivían en el corazón de la gente, todos vivían como descendientes de los dioses.
En Japón, por ejemplo, existe la expresión «los ocho millones de dioses».
La gente de entonces, en su origen, entendía esa esencia del universo en un lugar que no es el de la razón.
Por eso, en cierto sentido, también se puede decir que basta con recordar la memoria de la antigüedad remota.
A partir de ahora, ustedes van a entrar en esa etapa.
Les guste o no, absolutamente todos van a avanzar hacia esa etapa.
Porque llegar allí es el propósito por el que cada vida humana ha nacido en un cuerpo físico, la misión que todas tienen en común.
Lo repito: quienes sobrevivan en el mundo ascendido haciendo renacer su espiritualidad y su divinidad, todos sin excepción, van a entrar en la etapa de vivir desplegando su propia divinidad.
En la época que viene, todos serán conducidos de forma natural a esa manera de vivir.
Ya lo verán.
Las personas que todavía no pueden aceptar la divinidad del ser humano quizá sientan, por un tiempo, que vivir se les hace difícil. Pero eso también es una señal para encaminarse hacia el darse cuenta.
Cada uno va despertando en su propio momento oportuno.

★El ser humano físico es Sun Wukong en la palma de la mano de Buda
Todas las personas que viven con cuerpo físico sobre la tierra, sin una sola excepción, tienen karma acumulado desde vidas pasadas.
Como ese karma forma el destino en cuanto manifestación de los vínculos kármicos y de causa y efecto, en esta vida ocurre con frecuencia eso de «¿por qué a una persona tan buena le pasa algo así…?», ¿verdad?
Ustedes, aunque ante cada una de esas manifestaciones sientan «pobrecito», nunca deben, por ese motivo, mirar a esas personas por encima del hombro.
Todas las personas tienen un camino que cada una debe recorrer.
Todo eso lo disponen sus Deidades y Espíritus Guardianes, y el ser humano físico, que es el protegido, está viviendo el destino que más le facilita la evolución de la conciencia.
Aunque parezca que ellos ignoran la voluntad de sus Deidades y Espíritus Guardianes y se agitan cada uno a su antojo, las Deidades y Espíritus Guardianes, que son el Yo Superior de las personas, ven incluso esa agitación del karma en la palma de su mano y guían la evolución de la conciencia de esas personas.
Por así decir, es como Sun Wukong en la palma de la mano de Buda: por más que el ser humano físico crea que vive solo y a su aire, y aunque desde fuera lo parezca, los Espíritus Guardianes y las Deidades Guardianas de cada persona, sin apartar la vista ni un instante, velan por los movimientos de la conciencia de esa persona y la guían.
Por ejemplo, eso a veces le llega a esa persona como el consejo de alguien cercano.
Hay casos en que, en un libro que uno toma por casualidad en una librería, está escrito lo que sus Deidades y Espíritus Guardianes pretenden.
Que ustedes estén leyendo así lo que nosotros decimos también puede decirse que es la guía de sus Deidades y Espíritus Guardianes. (Continúa en la próxima entrega)







