Cómo vivir en un entorno no deseado – Edición asalariados (primera parte)
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★La forma de vida superficial en un entorno no deseado
«En realidad lo debido sería hacer tal cosa, pero ni siquiera soy capaz de alzar la voz por una reforma; soy un cobarde por aceptarlo».
Hay personas que, pensando cosas de este tenor, se debaten entre la manera de ser anticuada de su organización y sus ideales.
Las personas en esa posición no tienen por qué culparse tan duramente.
Por ejemplo, no hay nadie que pueda reprochar que alguien piense: «si yo denunciara las malas acciones de los de arriba, podrían descubrirlo y tomar represalias, como trasladarme o despedirme. Si eso ocurriera, mi familia y yo lo pasaríamos mal, así que mejor me callo».
Y la persona a la que le ha tocado en suerte estar en una organización dominada por un gran mal (o por pequeños canallas), a decir verdad,
① lleva también dentro, como aprendizaje, una naturaleza que resuena con la de las personas de arriba,
② en vidas pasadas experimentó la posición contraria;
pertenece a uno de estos dos casos; si su vida presente es la ①, está ahí por el principio de agrupación de vibraciones similares, eso de que «Dios los cría y ellos se juntan»; y si es la ②, se puede decir que está puesta ahí, bajo la ley de causas y efectos, como oportunidad para purificar los vínculos kármicos de vidas pasadas. Pero esto no es para culpar a nadie.
En cualquier caso, en el momento en que se piensa «aquí hay algo que no va bien», las opciones de futuro a elegir se dividen, a grandes rasgos, en dos.
Una es aguantar y seguir ahí por lo que hay que proteger; la otra es proponerse la reforma, reunir con prudencia compañeros (fuerza) e invertir la correlación de fuerzas de la organización con la fuerza del número.
Como el mundo fenoménico de la Tierra es todavía, en gran parte, un mundo en que la fuerza del ego supera a la verdad, sin fuerza no se puede lograr nada.
Por eso hay una tendencia a que quienes piensan lo correcto queden arrinconados y quienes viven poniendo el ego por delante lleven una vida más ventajosa, ¿verdad?

Pero, por otro lado, la época está cambiando, y las malas acciones que hasta ahora se podían imponer ya no funcionan y van saliendo a la luz poco a poco.
Aunque las maneras de ser apartadas de la verdad que llegan a las noticias todavía no son más que la punta del iceberg.
Lo que acabo de contar no es más que la manera de ser superficial, pero cuando la conciencia de las personas que se reúnen ahí es toda de un nivel que solo puede sentir las cosas del mundo de la superficie, por mucho que se recomiende a alguien vivir siguiendo la buena conciencia, son pocos los que confluyen en esa dirección.
¿Por qué ocurre eso? Porque el instinto animal de autoconservación estorba, y aunque reconozcan como verdad lo que ustedes dicen, no les brota el valor de cambiar con sencillez su forma de vida en esa dirección.
Por eso, salvo quien tiene una convicción extraordinariamente fuerte, fuera de lo común, no logra llevar a cabo la reforma de la organización y se acomoda en una forma de vida de someterse en silencio al más fuerte.
Pero ¿quién puede reprochar a las personas que se quedan en esas formas de vida?
Esas personas tienen tomas de conciencia que deben aprender y conocer a su manera, y viven un entorno de vida absolutamente necesario para cursarlas.
Es un camino en que, a través de sufrir entre el ideal y la realidad, hacen brotar un corazón que desea la verdad desde el fondo, y así caminan.
Además, la manera de ser de cada persona, tan variada, también se puede decir que es un estado en que su propio Yo Superior, sabiéndolo todo, lo ha puesto para pulirse y elevarse a sí mismo. (Continúa en la próxima entrega)






