Integración interior
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«Yo jamás juzgo a nadie,
jamás culpo a nadie,
jamás menosprecio a nadie,
jamás discrimino a nadie,
jamás critico a nadie.
Por eso yo perdono a todas las personas,
veo a todas las personas como existencias sagradas,
abrazo a todas las personas,
acepto a todas las personas,
agradezco a todas las personas
y amo a todas las personas.»

Para eso, primero,
contemplo a vista de pájaro, con los ojos de lo sagrado, la totalidad de mí mismo,
abrazo por entero el subconsciente y la mente consciente,
acepto a todo mi yo,
agradezco a todo mi yo
y amo a todo mi yo.
Si lo hago,
los pensamientos limitados al cuerpo físico y la conciencia del cuerpo astral
se funden en el cuerpo principal interior, el yo divino;
la conciencia del cuerpo espiritual se sublima en conciencia del cuerpo divino;
la conciencia del cuerpo divino se sublima hacia la fuente de la vida;
y al mismo tiempo, la conciencia de los Espíritus Guardianes y la conciencia de las Deidades Guardianas
se hacen una dentro de mi yo divino,
y se cumple la integración de los siete corazones.
De ese modo,
yo, que he cumplido la integración interior,
me convierto en el ser humano de mi naturaleza original (hito, donde mora el espíritu)
y recorro una vida como dios.

