Vivir haciendo brillar la vida
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★Cuando se vive haciendo brillar la vida
¿Vives haciendo brillar tu vida?
No hay nada tan desperdiciado como vivir con la vida empañada.
Dentro de la vida está contenido todo lo infinito, así que quien vive haciendo brillar su vida puede vivir aprovechando todo ese infinito.
Por eso digo que no aprovechar la vida es un desperdicio.
Empañar la vida y no aprovecharla es, quizá ya lo dije antes, como tener en la cuenta del banco de la vida de esa persona «una fortuna de fuerza creadora» imposible de gastar, y, olvidando que existe esa cuenta, quedarse mirando solo los pensamientos de carencia: «no tengo aquello», «me falta esto», «quiero eso», «qué me falta».
Haciendo eso, cuesta más darse cuenta de la corriente de la abundancia.
Ya que ha salido la palabra «dios de la pobreza», aprovecho para decir que no se refiere a otro, a un dios ajeno distinto de uno mismo.
Más que buscar la causa fuera, dirigir la mirada a la abundancia que hay dentro de uno abre mucho más el camino.
Puestos a ser un dios, ¿no crees que es mejor ser un dios que crea abundancia, como los Siete Dioses de la Fortuna?
Eso no es ningún cuento de hadas: se puede llegar a serlo como algo sumamente realista.

★Quien ha ascendido
La manera de vivir que hace brillar la vida se refiere a las palabras y actos basados en pensamientos luminosos, puros y positivos, fundados en la divinidad.
Dicho desde otro ángulo, se puede decir que es la manera de vivir del amor mismo, de la luz misma, de la Verdad Universal misma.
Dentro de la vida del ser humano se esconden esas cualidades que no difieren ni un ápice de las de los dioses y budas.
A quien ha desenterrado esas cualidades desde su propio fondo se le llama persona que ha ascendido.
Por decirlo así, la ascensión se refiere al estado en que se ha pulido y sacado a la luz la esencia de la vida.
De ninguna manera se refiere a un cambio de las condiciones externas, así que no te confundas en eso.
Así como al mirar al cielo el sol centellea, si purifican del todo las nubes de su corazón, el sol de la vida emite luz e ilumina la conciencia superficial y el cuerpo físico.
Mientras reciben ese sol de la vida, todas las células espirituales y las células físicas se reducen a luz, y llegan a poder manifestar en el cuerpo y la mente físicos al yo de cuerpo de luz, al yo verdadero.
Para ello, se trata de hacer más profunda la respiración de siempre.
Y de seguir emitiendo conscientemente pensamientos de luz.
Lo mejor es hacer las dos cosas a la vez.
Porque si lo haces, tu divinidad brillará sin falta, y ese brillo con el tiempo se hará auténtico.






