Sobre la vibración y su extensión (segunda parte)
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★La cumbre de la ciencia y la cumbre de la religión son vibraciones del mismo origen
(Continuación de la entrega anterior)
Así pues, reconocer y pensar con humildad, desde la etapa en que no se ve ni se oye, «el mundo que creíamos que existía era solo una pequeña parte del universo entero. En el universo hay mundos que nosotros, ahora, no podemos percibir, y también hay seres vivos que los habitan» es precisamente el «primer paso» para conocer el universo con su profundidad dimensional.
Se puede decir que es un estado de ánimo por el que pasa, en el camino, cualquiera que haya explorado la fuente de la vida o su destino, o que haya investigado la raíz de la energía que hace existir todos los fenómenos.
Como siempre digo, el universo está constituido por combinaciones de vibraciones.
Si se desentraña esta vibración, sin una sola excepción nace de la energía creadora de la raíz del universo.
En la religión y el espiritualismo a eso lo llaman Dios o Buda, y en la física intentan encontrarlo dentro de la partícula elemental más pequeña, que ya no se puede dividir más.
Últimamente aumentan los científicos que empiezan a entender que, al parecer, esa unidad mínima llena todo el universo como una vibración sutil; pero, en realidad, la fuerza llamada Dios o Buda es la vibración originaria de todas las cosas, y se llega a la partícula elemental de la raíz del universo pasando por varias decenas de niveles todavía más finos que los reconocidos por la ciencia terrestre actual.
Y si se contempla a vista de pájaro la vibración que constituye todas las cosas, se puede decir que todo está formado por vibración espiritual y vibración material.
En cuanto a la manera de ser de cada manifestación individual, si es materia, los elementos que constituyen esa materia son vibración material y vibración espiritual; y si es espíritu, está constituido por vibración espiritual y vibración material.
Dentro de todas las cosas hay vibración espiritual, y dentro de todo espíritu, idea, conciencia y corazón que emite la humanidad está contenida, junto con la vibración espiritual, la vibración semimaterial que es el origen de la vibración material.
Además, hay también el aspecto de que tanto la vibración material como la vibración espiritual están hechas de partículas positivas y negativas.

El mecanismo de la creación de la realidad
La creación del destino que realiza la humanidad funciona con un mecanismo por el que, manejando correctamente y con base en la verdad las palabras, las ideas y la conciencia, esa vibración semimaterial contenida en la conciencia hace realidad lo que se piensa; es decir, permite crear el destino.
Cualquiera, entendiendo correctamente la verdad del universo y creando las «cosas y hechos» que piensa que sería bueno que existieran, puede hacer más rica la vida humana.
Esta manera de pensar, o este planteamiento, es precisamente el reconocimiento básico que amplía la esfera vibratoria que uno puede reconocer y permite percibir como mundo real el mundo que no se veía ni se oía.
Porque la partícula elemental de la raíz originaria que hace existir todas las cosas solo puede manejarla quien posee una conciencia divina evolucionada; para llegar a serlo hay que reducir el yo individual al verdadero yo; y llegar a serlo significa ir ampliando la esfera vibratoria que uno puede reconocer. (Continúa en la próxima entrega)







