Sobre la vibración y su extensión (tercera parte)
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(Continuación de la entrega anterior)
★Tengamos el reconocimiento básico de la reverencia por la vida
Hay un dicho que dice así:
«La rana en el pozo no conoce el gran océano, pero conoce el azul del cielo».
Al interpretar este dicho, para una conciencia que no puede ver ni oír otras esferas vibratorias que la del mundo donde está el cuerpo físico, es bueno tomar el «no conoce el gran océano» como no saber que existen otras esferas vibratorias.
Y la segunda parte, «pero conoce el azul del cielo», es bueno recibirla y saborearla como: sin embargo, conoce el misterio de la vida y su valor.
Entenderás que el corazón de reverencia por la vida es, precisamente, el punto de partida de la ascensión (ascensión dimensional) y de la evolución de la conciencia.
Eso se puede llamar la actitud básica previa incluso al primer paso del que hablé antes, y se debe considerar el reconocimiento más básico de entre los básicos.
Y si, después de entender muy bien lo que acabo de decir, se siguen realizando pensamientos, palabras y actos que manifiestan la sagrada luz de la vida que hay en el propio interior, aunque no se pueda ver ni oír ningún mundo distinto del físico, primero de todo, la conciencia misma se comunica directamente con el reino divino y se profundiza, así que se puede adquirir y sentir intuitivamente toda verdad y toda realidad, y esa persona se convierte, en algún momento, en alguien que ve sin mirar, sabe sin ir y percibe directamente sin oír.
Y después de llegar a eso, por orden, a partir de quienes son reconocidos por el Yo Superior con un «este hijo ya tiene una conciencia que no queda atrapada (no se apega) vea lo que vea u oiga lo que oiga», se llega a poder ver y oír de forma natural las cosas de los mundos distintos del físico.
Por eso, lo que nosotros queremos transmitirles es esto: «Al principio está la evolución de la conciencia. Las capacidades espirituales sin evolución de la conciencia hacen cien daños y ningún bien. Con solo evolucionar en conciencia, las capacidades necesarias se otorgan según la necesidad».
Si se deja de lado el deseo de tener capacidades espirituales y uno se dedica, poniéndolo en primer lugar, únicamente a profundizar su propia conciencia, las capacidades y fuerzas necesarias, según la necesidad, se llegan a manejar de forma natural como capacidades y fuerzas normales que existen en el propio interior.

Cuando el yin llega a su extremo, se convierte en yang
Si gran parte de la humanidad de la Tierra evoluciona en conciencia, la espiritualización de la esfera vibratoria fenoménica de la Tierra se acelera por sí sola; desde la esfera vibratoria del nivel del mundo astral (cuarta dimensión), en la que ya se ha entrado en diversos lugares del mundo, se pasará con el tiempo a esferas vibratorias del mundo espiritual (quinta dimensión) o superiores; y si la espiritualización avanza hasta alcanzar los niveles superiores del mundo espiritual, tanto la figura de nosotros, la Humanidad Cósmica, como la figura de las Deidades de la Tierra llegarán a verse con la misma naturalidad con que se ve a la persona que se tiene delante, y se entrará en una era en que se podrá lograr la comunicación mutua a través del cuerpo manifestado.
Cuando llegue esa era, cualquiera podrá usar la telepatía con la misma naturalidad con que usa el teléfono móvil, y los medios de comunicación también cambiarán enormemente.
Lo que ahora les transmitimos es algo que aparecerá realmente en el mundo de la Tierra de aquí en adelante, así que graben estas cosas en el corazón, pulan su propia personalidad en medio de las tareas de cada día y sigan poniendo en práctica el impulso de la evolución de la conciencia.
Si lo hacen, a cualquiera, sin falta, se le ampliará la esfera vibratoria que puede ver y oír, y llegará el momento en que piensen, como quien rememora la memoria de una vida pasada, que eso de correr a «la autodefensa por el ego y la protección de la propia posición en la vida» que han venido haciendo era algo diminuto e insignificante, y qué estado espiritual tan infantil era.
Ese momento está en un futuro no muy lejano.
Por eso, sea cual sea el aspecto que presente el mundo, graben en el corazón la verdad de que «cuando el yin llega a su extremo, se convierte en yang (el momento en que la oscuridad es más profunda es justo antes del amanecer, y en poco tiempo amanece)», no dejen que se apague la lámpara de la esperanza y vivan cada día con un corazón alegre e inocente. (Fin)







