La paz de la Tierra y la elevación del rango espiritual (5/7)
Publicado el Actualizado el
(Continuación de la entrega anterior)
Sobre la manera de usar los pensamientos, las palabras y las acciones de cada día, base de la evolución de la conciencia
Como habrán entendido con la explicación anterior, si la conciencia de muchas personas de la Tierra no puede respetar las diferencias mutuas ni comunicarse con la humanidad de otros planetas, es porque la conciencia de casi toda la humanidad de la Tierra se queda en el estado de «rana en el pozo» del sentido común en que cree, olvida el «sentido y propósito de la vida», que es elevar el propio rango espiritual y ampliar la anchura del alma, se acostumbra a alegrarse o entristecerse por las emociones de pérdida y ganancia inmediatas y por los placeres superficiales, y se conforma con quedar satisfecha con eso.
Y también hay quienes, sin estar satisfechos, no saben cómo salir de ese pequeño mundo y andan buscando por aquí y por allá en el mundo espiritual.
El rango espiritual se puede llamar el rango del alma de esa persona, y es también un barómetro que muestra cuán amplio universo dimensional abarca su vida.
Dicho de forma sencilla, la manera de usar y de ser de la conciencia en el día a día, la posición de los pensamientos habituales, es precisamente el rango espiritual de esa persona.
Eso también se puede ver objetivamente mediante los valores del «nivel de conciencia» propuesto por el doctor David Hawkins, de Estados Unidos, a quien tú conoces.
Y para elevar y ampliar el rango espiritual, la manera de usar los pensamientos en la vida diaria se vuelve importante, y lo que se pone a prueba son precisamente las palabras y las acciones que se emiten a partir de esos pensamientos.

Llegados aquí, volvemos, una vez más, al tema de siempre y a la conclusión de cada vez: «se reduce a aspirar a la evolución de la conciencia y a manejar correctamente los pensamientos, las palabras y los actos de cada día».
Y el método definitivo para cumplirlo es hacer la respiración constante cada vez más profunda, sin límite.
El universo mismo, que encierra todos los fenómenos, en realidad también respira, pero su respiración es infinitamente profunda y pausada, no superficial (tosca) como la del ser humano físico.
Como todo ser humano es, en realidad, una parte del cuerpo y de la mente del universo mismo, al hacer la propia respiración cada vez más pausada, sin límite, se acerca al corazón del Dios Universal, al corazón del universo, se asimila a él, lo recuerda, y llega a usar la conciencia con libertad y a crear su destino de forma provechosa.
Por lo general, cuando el corazón está atrapado solo en la propia conveniencia, la respiración es tosca o superficial.
Como resultado, resulta más difícil unificar el cuerpo físico y el espíritu, y es fácil que eso influya en el estado del cuerpo y la mente y en el curso del destino. (Continúa en la próxima entrega)






