Tú, a partir de hoy
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Contempla desde arriba el estado de los pensamientos de todo el mundo humano.
«¿Para qué habré nacido en este mundo?»
«¿De dónde viene esta vida, se detiene en el cuerpo físico y adónde va cuando muero?»
«¿Quién soy yo, en definitiva?»
Las personas que consiguen indagar en esas proposiciones filosóficas llegan con el tiempo a la verdad de la vida y acaban viviendo haciendo suya la esencia de la vida, ¿verdad?
Entonces, las personas que pasan el tiempo sin que esas proposiciones les vengan siquiera a la mente, ¿cómo pasan la vida?
Convencidas de que «hoy es la continuación de ayer» y de que «hay un mañana que es la continuación de hoy», se levantan sin más, se lavan la cara sin más, desayunan sin más, despachan sin más la escuela, el trabajo o las tareas de la casa, vuelven a casa sin más, cenan sin más, matan el tiempo viendo sin más la televisión o internet, y se duermen sin más; y así pasan los días, en esa repetición.
Si tú puedes contemplar así desde arriba el estado del corazón de cada persona de todo el mundo humano, se puede decir que eres uno de la humanidad salvadora que ha elegido nacer en esta época.
Hoy, aquí y ahora, te anuncio tu verdad.
Tu alma vive para hacer que, en este momento, toda la humanidad de la Tierra vuelva a la esencia de la vida.
Tu alma vive para salvar el planeta Tierra, que está en un gran punto de inflexión.
Tu alma existe para ayudar a que toda la naturaleza, los seres vivos y la humanidad manifiesten la esencia de la vida.
Tu alma es un alma enviada desde el universo para preparar que la Tierra se relacione con las estrellas del universo e incorpore el conocimiento y la sabiduría de las estrellas mayores.
Tú has dedicado el tiempo transcurrido hasta ahora a recordar tu propia esencia.
Porque eso era, precisamente, lo fundamentalmente necesario para salvar el mundo.

Todos los preparativos están listos.
Vamos: tú, a partir de hoy, puedes vivir irradiando la gran luz de la vida.
Tú, a partir de hoy, puedes vivir creando a tu alrededor un mundo de gran armonía, aprovechando todas las fuerzas y cualidades infinitas que son la esencia de la vida.
Para ti, a partir de hoy, no hay imposibles.
Por eso, si bajo la razón y la inteligencia hay cosas que piensas «quiero hacer esto», «quiero hacer aquello», «ojalá fuera así», no te quedes solo cavilando: prueba primero a pasar a la acción.
Ante tu conciencia seria, basada en la Verdad Universal, y la acción que la acompaña, tú puedes captar, a través de nosotros, la infinita energía de vida del universo.
Después, con ese impulso, solo queda que sigas adelante con la actividad de creación del universo en tu propia vida.
Solo esperando, el camino difícilmente se abre.
Esperar a que te caiga un dulce del cielo es un sueño que no se cumple.
Porque solo la acción verdadera, enraizada en la Verdad Universal, en lo sagrado y en la luz de la vida, es la llave que abre el futuro.
Sin olvidar eso jamás, vive en serio el ahora de cada instante.
Si lo haces, tú, a partir de hoy, encarnando en cuerpo y mente la conciencia central que creó el universo, podrás cumplir el anhelo (la misión) de una humanidad salvadora rebosante de ternura.






