Para lograr la completa autonomía del alma
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★La gran bifurcación del destino
En la época actual, muchos terrícolas están en una encrucijada de la vida, o mejor dicho, en una gran bifurcación del destino.
Es una bifurcación donde se separan el camino en que se abre un futuro que continúa hacia adelante y el camino que entra en un callejón sin salida.
La vida es de verdad como caminar por un camino, y mientras uno vive, en ese trayecto se encuentra con muchos sucesos y con muchas personas, ¿verdad?
Y especialmente los vínculos entre persona y persona están hechos para que, como los hilos del destino tejen sus dibujos, acercándose y alejándose, se disuelva el karma de unos y otros y se pulan mutuamente la divinidad.
Y decía que muchas personas viven el momento de una gran bifurcación; ese es el mayor acontecimiento, que se experimenta una sola vez, en cada estrella donde reside toda la Humanidad Cósmica.
Porque el que un ser humano físico, que ha vivido revestido de un cuerpo físico de vibración tosca, pueda o no entrar en el reino divino con esa misma conciencia e individualidad tiene un significado muy grave para la «evolución del alma (profundización, divinización)» de cada persona.
Y ese derecho de elección lo tiene en sus manos la conciencia de cada individuo, y nadie más.
A ningún cuerpo de conciencia, por muy evolucionado que sea, de los que existen por todo el universo, le está permitido interferir en la elección, la decisión y la determinación que toma cada persona de la humanidad de la Tierra.
Ni siquiera a la conciencia de los Espíritus Guardianes y las Deidades Guardianas, que es la divinidad interior de la propia persona.

★Sobre el libre albedrío otorgado a la humanidad
En el principio mismo del universo, la energía de conciencia de la raíz que creó el gran universo, para contemplar su propia figura, repartió su propia conciencia como conciencia de la humanidad.
La libertad de voluntad otorgada a la humanidad es como una ley coherente desde ese principio hasta el día de hoy.
Por eso, aunque toda la humanidad que existe por todo el universo es su corazón repartido y su propia proyección, en las elecciones, decisiones y actos de cada individuo no interfiere de ninguna manera: se limita, única y exclusivamente, a repartir energía de vida.
El punto que quiero que tengan presente aquí es que la humanidad, en su origen, en la raíz de su vida, es también el propio creador del universo, y por eso es una existencia que carga con toda la responsabilidad de todos los pensamientos que emite, las palabras que dice y las acciones que manifiesta.
Y si se observan las estrellas en vías de desarrollo, como la Tierra, en cualquier estrella y en cualquier humanidad, quien no se perdona a sí mismo tampoco puede perdonar a los demás.
Quien se ve a sí mismo como inferior vive mirando también a los demás por encima del hombro.
Y lo más importante es que, al no poder amarse a sí mismo, reconoce a los demás como existencias aparte, separadas de sí, y no puede amarlos desde el fondo del corazón.
Lo importante para vivir en el mundo que viene es invertir la mirada y ver todos los pensamientos que se sienten hacia otros como algo que tiene su origen en uno mismo.
Haciéndolo, se entiende el verdadero significado de la responsabilidad propia y se puede llegar a ser una persona de alma autónoma.
Esto es algo que cualquiera, sin falta, llega a poder hacer con solo vivir conscientemente, cuidando el uso cotidiano de la conciencia; así que no se rindan porque no lo consigan enseguida: sin cansarse ni aflojar, sin rendirse jamás, vivan con constancia la vida diaria.
Porque, sin falta, llegará el momento en que les caiga en su sitio.






