Para crear una conciencia colectiva mejor (segunda parte)
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(Continuación de la entrega anterior)
★Ustedes son la fuerza motriz que crea una conciencia colectiva mejor
Entienden que no es un problema en el que quepan caprichos como «qué pereza» o «si no sale como quiero ahora mismo, no me vale», ¿verdad?
Además, así como ocurre con los municipios y los países, el destino del mundo entero de la Tierra se rige exactamente por el mismo principio.
Por eso, en cuanto a la gestión de los organismos públicos y el movimiento del conjunto, hay que abordarlos con paciencia, con calma y a fondo.
A medida que el alma madura, estas cosas se van entendiendo de forma natural.
Hasta entonces, cuesta mucho quitarse el hábito de pensar según la propia conveniencia.
Para que la Tierra evolucione, hay que invitar y elevar hasta el reino divino también la conciencia de esas personas.
Eso no ocurre de la noche a la mañana, ni ocurrirá que aparezca un salvador tipo superhombre, como un mago, que en un instante convierta a la humanidad de la Tierra en personas admirables.
Al observar a las personas de todo el mundo con planteamientos religiosos, muchas sueñan con ser elevadas a un mundo ideal, hablando de paraíso en la tierra o de utopía; pero el verdadero sentido que nosotros queremos transmitir es un poco distinto.
Significa que, cuando ustedes, la humanidad de la Tierra, lleguen a un estado de ánimo admirable, el mundo de la Tierra cambiará en consecuencia.
Ni más ni menos.

Por eso, primero hace falta pulir y elevar el propio corazón y hacer revivir en el cerebro físico la conciencia divina que está en la fuente de la vida.
Eso no es ningún disparate.
Es algo normal que se logra si se hace.
Por ejemplo, si se adelanta el pie derecho un paso, se avanza un paso, ¿verdad?
Si a continuación se adelanta el pie izquierdo, se avanza dos pasos, ¿no?
Así, si se va limpiando el propio corazón mientras se resuelve una a una cada cosa que hay que hacer, es un estado de ánimo al que todos llegan sin falta.
Por eso, caminen sin rendirse.
El acto de caminar se convierte en un entrenamiento que fortalece por sí solo el corazón y el cuerpo.
Estas palabras se refieren tanto a caminar de verdad como al caminar del corazón, así que capten también ese sentido profundo y profundícense de manera integral, incluyendo hasta la profundidad de las dimensiones.
Ustedes, ahora, ya son cuerpos de conciencia de dimensión media, con una profundidad y una altura tan distintas de las de hace 5 o 10 años como el cielo del barro, pero como todavía quedan algunos hábitos de pensamiento, no acaban de entrar en la alta dimensión.
Por eso, de ahora en adelante, van a limpiar también esos hábitos por completo.
¿Están preparados?
Sí, todo va bien.
El momento en que todos vivan manifestando por completo esa esencia divina de la vida está ya muy cerca.
Con esa ilusión, sigan haciéndose admirables, sin cansarse ni flaquear.






