Para vivir siendo tú mismo tal como eres
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¿Está bien que seas tú mismo tal como eres?
Habrás visto u oído a gente que escribe o dice cosas como: «No hace falta que intentes convertirte en alguien. Está bien que seas tú mismo tal como eres».
En esas palabras hay, en realidad, un significado un nivel más profundo.
Creo que quien lo transmite lo hace con buena intención.
Pero muchas veces todavía no ha llegado hasta la verdadera profundidad de esas palabras.
Así que, sin que se transmita el verdadero sentido que tiene el «tal como eres» de «está bien tal como eres», quien ve u oye esa charla, a su vez, suspira aliviado: «así que está bien que sea como soy ahora. Ah, qué bien», y ahí detiene su andar; en la Tierra eso ocurre con más frecuencia de lo que se piensa.
Qué es el «tal como eres» de «está bien tal como eres»
Que «está bien tal como eres» es ciertamente una verdad.
Pero no significa que esté bien dejar como están los hábitos de pensamiento contrarios a la verdad que tienes ahora.
¿Es difícil?
Entonces, para que sea más fácil de entender, veámoslo aquí aplicando los caracteres chinos.
A la sílaba «so» de «sono mama» (tal como es) le corresponden caracteres como los de «so» de lo simple y natural, «so» de lo ancestral y «so» de cimiento.
Por eso, «sono mama» (tal como es) significa «tal como es en su estado natural», «tal como es en su origen ancestral» y «tal como es en su cimiento», y su sentido es que «basta con que manifiestes la conciencia de la vida tal como es»; ese es el verdadero significado de la expresión «está bien tal como eres».
Porque tanto lo natural, como lo ancestral, como el cimiento no son otra cosa que palabras que señalan la verdadera esencia misma de la fuente de la vida.

Para vivir siendo tú mismo tal como eres
Teniendo en cuenta lo dicho, a ti, que aspiras a la evolución de la conciencia, quiero pedirte que no te dejes confundir por las diversas informaciones, que contemples la raíz de tu propia vida y que no te quedes en el yo individual, apartado de la esencia de la vida.
Cualquier persona, con solo vivir la vida tal como es, está diseñada para que no surja en ella angustia alguna y para llevar una vida colmada únicamente de felicidad, de gratitud y de amor; en realidad es así.
Por eso, lo mejor es dejar de aferrarse indefinidamente a todos los juicios que cruzan la cabeza, a todo tipo de pensamientos de valoración sobre uno mismo o sobre los demás, y vivir cada instante de la vida cotidiana con un corazón fresco y fluido.
Y como creo que resulta difícil que te digan «no debes tener ningún pensamiento contrario a la verdad», lo que hay que hacer es, aunque llegues a pensarlo, no quedarte ahí, y simplemente captar el truco para entrar en la conciencia de la luz.
El método para ello es hacer de la respiración profunda, de la que siempre hablo, tu equipamiento de serie, o vivir conscientemente cada instante con un corazón de oración.
Como en esos días no hay nada que cambie de forma dramática y visible, puede que a veces estés a punto de que la conciencia se te vaya hacia pensamientos de desconfianza (la seducción de las ondas de pensamiento del mundo astral), del tipo «¿qué sentido tiene hacer esto?»; pero como método para que la conciencia evolucione de raíz y la conciencia divina reviva desde el fondo, no hay otro más seguro ni más corto que este.
Por eso, contempla y confía cada día únicamente en la luz de tu vida, arroja todas las impresiones de cuantos fenómenos se reflejan en los cinco o seis sentidos dentro de la luz de la vida, y, haciendo del corazón del Yo Superior tu propio corazón, mantén cada día sin desfallecer la oración por la paz y la respiración profunda.
Con solo hacer eso, con el tiempo ocurrirá en la Tierra un gran cambio que dejará a todos asombrados.
Hablando de hechos reales, gracias a eso el renacimiento de la divinidad de la humanidad de la Tierra ocurrirá como fichas de dominó que caen, y llegará el momento en que ya no se pueda volver al mundo que repetía los errores del pasado.
Los preparativos para ello están todos completamente listos.
Porque para eso, desde hace décadas, ustedes y nosotros hemos trabajado en colaboración.
Por eso quiero que ustedes vivan simplemente repitiendo, sin cansarse, la oración por la paz y la respiración profunda (en japonés «shin-kokyū», donde «shin» también puede significar «divino» y «verdadero»), que abren el camino para hacer realidad ese día.
Porque dentro de la esfera vibratoria de la Tierra actual, en la que se arremolinan la inquietud y la desconfianza, ustedes, que viven de esa manera, son la fuerza importante que abre el futuro de la esperanza.






