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El camino para vivir como humanidad divina

El renacimiento de la divinidad

Para hacer de la visión a vista de pájaro nuestra perspectiva permanente-1

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Los ojos hablan tanto como la boca

De todos los órganos sensoriales que tiene una persona, no hay ninguno tan directamente conectado con la parte blanda del fondo del corazón como los globos oculares.

Existe también el refrán «los ojos hablan tanto como la boca».

Hoy en día, eso de que «los ojos hablan tanto como la boca» se ha demostrado también desde un enfoque más científico.

Quien tenga interés puede consultar la siguiente URL.

El refrán «los ojos hablan tanto como la boca» resultó ser correcto también científicamente (artículo en japonés)

Quienes hayan visto el sitio web anterior habrán entendido con mayor claridad que los ojos eran un órgano que refleja con sinceridad el contenido del corazón.

Al principio dije que «los ojos son un órgano directamente conectado con la parte blanda del fondo del corazón».

La parte blanda del fondo del corazón se refiere a la esfera vibratoria, profunda y amplia, donde está la espiritualidad misma de esa persona.

En el mundo de la psicología se estima (léase: se define) que la mente consciente del ser humano no llega ni al 5% del dominio total de la conciencia.

Si he escrito «estimación» y lo he leído como «definición» es porque, en el mundo terrestre hasta hoy, nunca ha habido nadie que haya percibido con claridad la totalidad de su propio corazón y haya podido demostrarlo científicamente.

Si se sigue el corazón de una persona hacia el fondo, más y más al fondo, se llega a un dominio de espacio de otra dimensión, tan amplio y profundo que la cabeza física no puede comprenderlo.

Y no es uno solo, sino que está ahí abarcando innumerables capas de dimensiones.

Expresar eso con las palabras de este mundo parece difícil en la etapa actual.

Sobre el paso del mundo de baja dimensión al mundo de alta dimensión

Eso llegará a ser conocido por muchas personas cuando, en algún momento, se difunda ampliamente la ciencia de alta dimensión que se desplegará en el mundo terrestre.

Lo que se puede hacer en la etapa actual es compararlo con los términos que se conocen en el mundo físico: una dimensión, dos dimensiones, tres dimensiones.

Si nosotros fuéramos seres de una o de dos dimensiones, nos sería imposible comprender la manera de ser de las tres dimensiones.

Sin embargo, nosotros, que actualmente vivimos en un espacio tridimensional, podemos conocer la totalidad de las dos dimensiones y de la una.
(Es la misma lógica por la que la totalidad de la Tierra se abarca mejor de un vistazo desplegada en un mapamundi plano que mirándola en un globo terráqueo.)

Igual que en ese ejemplo, una conciencia apoyada en las tres dimensiones no puede comprender los espacios de alta dimensión, de cuatro o más, pero desde allí la totalidad del mundo tridimensional se ve por completo.

Si escribo sobre esto es porque la Tierra del nuevo mundo fenoménico que viene va a pasar a un espacio-tiempo de cuatro y cinco dimensiones.

Ya en la etapa actual se está desplegando un espacio-tiempo en que la tercera y la cuarta dimensión se superponen.

Entonces, ¿por qué muchas personas siguen sin conocer ese hecho? Porque todas las frecuencias básicas de la vibración espiritual y la vibración material relacionadas con el mundo terrestre, aunque con ligeras diferencias según la región o la persona, están cambiando a la vez hacia longitudes de onda más finas, y por eso muchas personas no pueden percibirlo.

Es lo mismo que cuando todos viajamos al mismo tiempo en el tren bala de Tokio a Osaka y, en lugar de mirar por la ventanilla, estamos absortos en la conversación y solo miramos las caras de los compañeros: no podemos comprender el hecho de que ahora mismo nos estamos desplazando a alta velocidad, a varios cientos de kilómetros por hora.

Relacionándolo con ese ejemplo: quien vive de manera que vuelve hacia sí mismo lo que siente hacia el mundo exterior y va equilibrando el yin y el yang interiores puede tomar conciencia, con una visión a vista de pájaro, del hecho de que está evolucionando enormemente, igual que quien mira por la ventanilla y es consciente de que se desplaza a alta velocidad.

Al contrario, quienes están atados al sentido común de hasta ahora y no consiguen desprenderse de la idea fija de que «yo soy este cuerpo físico» viven igual que quien, dentro del tren bala que avanza a alta velocidad, duerme con la cortinilla bajada o está absorto charlando con los compañeros sin mirar por la ventanilla, y por eso les cuesta contemplar a vista de pájaro, en conjunto, la situación en que se encuentran.

(Continúa en la próxima entrega)

 

 

 

 

El camino para vivir como humanidad divina

Los mensajes de este blog, reordenados por temas en una serie de libros.
La serie se publicará volumen a volumen.

Angelusbell

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