Para realizar al mismo tiempo la paz del otro mundo, ligado a este mundo (3/4)
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(Continuación de la entrega anterior)
★Sin dioses con cuerpo físico no se puede salvar el otro mundo
Dentro del cielo y la tierra de cada estrella, solo ese mundo llamado mundo físico o mundo fenoménico, el mundo presente, es el único mundo en que se permite vivir juntas a todas las personas, sea cual sea su nivel de conciencia.
Y si en ese mundo físico, el de vibración más tosca, todas las personas logran reflejar la vibración de la raíz de la vida, tanto en el plano material como en el espiritual, eso constituye la culminación provisional del mundo de esa estrella.
Ahora es ese momento.
Por eso no hay que escucharlo con cara impasible, como si fuera cosa de otros.
Lo entenderán si recuerdan cuando estaban en el otro mundo, o después de morir, pero en los demás mundos de cada nivel solo se reúnen las personas con olas de pensamiento parecidas y forman un cielo y una tierra.
Un mundo como el mundo físico, en el que conviven juntos, reunidos en un mismo lugar, demonios y espectros, dioses y ángeles, y las personas intermedias, entre los muchos cielos y tierras del mundo de las estrellas, solo es el mundo físico.
Creo que estas cosas, sin necesidad de que nosotros las digamos de nuevo, las transmiten todas las personas que han visto u oído algo del otro mundo.

Y sobre la manera de ser de cada uno de esos mundos siempre pienso hablar, pero siempre acabo callándome.
Porque es demasiado grotesco y crudo.
Por eso voy a hablar envolviéndolo en una oblea, pero quisiera que lo leyeran haciendo trabajar la imaginación.
Sobre la manera de ser del mundo de las personas que no logran dejar de luchar entre sí, del mundo de las personas que sienten alegría en arrebatarse y no hacen más que saquearse unas a otras, del mundo donde se reúnen las personas que solo persiguen satisfacer el deseo sexual, del mundo consagrado a hacerse maldades unas a otras, del mundo de solo personas entregadas a competir en vanidad externa que han renunciado al esfuerzo de pulir su interior, del cielo y la tierra donde las personas poseídas por la gula, con la barriga hinchada, presumen entre sí de cuánto han podido comer, del mundo donde se reúnen solo personas que se roban el dinero unas a otras y se regodean contándolo en su guarida, etcétera.
Para que la Tierra sea un planeta verdaderamente pacífico, hay que rescatar también a las personas que viven en esos mundos del extravío.
Es una empresa tremendamente difícil. Por eso, solo con el esfuerzo de las Deidades no hay manera de lograrlo.
Y por eso se esperaba la aparición de dioses con cuerpo físico que, conservando el cuerpo físico, hubieran recordado la esencia de la vida.
Esos son ustedes.
En su origen, la razón de gemir en el mundo de sufrimiento es un estado de estar envuelto y hundido en las olas del extravío fabricadas en el mundo físico; por eso es más fácil regenerar a esas personas desde el lado de los dioses con cuerpo físico, que tienen una resonancia cercana a la de ellas.
Quienes participan, sin darse cuenta, en esa gran empresa universal son ustedes. (Continúa en la próxima entrega)






