Para asimilar en las entrañas el secreto de la unidad
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★El campo visual de la conciencia que contempla todo a la vez
Si, cuando sientes algo respecto a otra persona, al mismo tiempo puedes pensar «yo soy tal cosa, ¿eh?», se puede decir que esa persona ha subido bastante por la espiral de la evolución de la conciencia.
Eso es porque tiene un campo visual que contempla desde arriba, y cuando uno es un bloque de pensamientos pegado al cuerpo físico, de ninguna manera puede pensar así, ¿verdad?
Se trata de observar al otro y a uno mismo a la vez.
Más que «ver», es más fácil de entender si se expresa como «contemplar».
A ver… ¿lo entiendes si digo que no se trata de ver una sola cara en plano, sino de contemplar desde arriba toda la imagen tridimensional?
La mayoría de las personas se queda en una valoración unilateral.
Por eso, por más tiempo que pase, surge la oposición dualista relativa.
Yo, que soy distinto de ti.
Tú, que eres otra persona distinta de mí.
Si todos y cada uno se miran unos a otros de esa manera, está claro que, por más tiempo que pase, no podrán experimentar la unidad, ¿no?
Por eso conviene contemplar el conjunto a la vez, con una conciencia que lo envuelva todo.
El método para hacerlo es, como siempre digo, respirar siempre despacio.
Haciéndolo, a la conciencia le cuesta más pegarse a los pensamientos emocionales.
Cuando la conciencia deja de pegarse a los pensamientos emocionales, la vibración de la conciencia se va serenando en la profundidad de las dimensiones y llega a alcanzar la dimensión del cuerpo divino, en el fondo del cuerpo espiritual.
Entonces, todos y cada uno de los sentidos se afinan, y se llegan a contemplar muchas cosas a la vez.
Sí: más que sentir, es contemplar.
De golpe, intuitivamente, todo se refleja en ti.
Cuando eso ocurre, esa persona llega a contemplar el universo dentro de sí misma.

★El secreto de la unidad al que sin falta se llega
La verdadera razón por la que la persona es persona está en la fuente de energía original que creó todo el universo.
Usar la fuerza creadora otorgada por ese gran origen de la vida para construir en el propio corazón una fortaleza de paz y desplegarla en el mundo real es la misión común de la humanidad.
Hasta ahora era la era de cavar el túnel, así que era natural no entender esas verdades.
¿Por qué? Porque todo alrededor era oscuridad total.
Los terrícolas de hasta ahora estaban haciendo un trabajo como el de cavar un túnel desde lo más profundo de la tierra hacia la superficie.
Por eso, sus ojos no estaban acostumbrados al mundo de la luz.
Pero ahora es distinto.
Los terrícolas ya han terminado la etapa de cavar el túnel.
Han conseguido unir espléndidamente el subsuelo con la superficie.
Pero puede que entre ellos haya todavía quienes no tienen los ojos acostumbrados al mundo luminoso.
Aun así, no pasa nada.
Con el tiempo, los ojos se acostumbran al mundo de la luz, y resucita el campo visual de la conciencia capaz de contemplar todo a la vez.
Cuando eso ocurre, uno deja de reconocer distinguiendo entre uno mismo y los demás.
Porque tanto los demás como uno mismo son creaciones propias que están en el universo del interior del corazón.
Llegar a entender eso es el secreto de la unidad.
Tú llegarás sin falta a ese estado.
Lo cual no quiere decir que, con eso, ya no haga falta evolucionar más allá.






