Sobre el aprendizaje de la creación del destino a través de la expresión de la voluntad (1/5)
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★Realizar concretamente la creación del destino mediante la conciencia: un aprendizaje de la conciencia necesario sea cual sea el nivel
Cuando las personas viven en sus respectivos cielos y tierras, a veces, por algo que alguien ha dicho o hecho, un fenómeno desarmónico se amplía, o, al contrario, en medio de un aspecto desarmónico se extiende una vibración armoniosa, ¿verdad?
Y en un mundo en que la gente no ha recordado la divinidad, hay casos en que se dice o se hace algo de más y se manifiesta la desarmonía, o en que, aunque sería mejor decirlo o hacerlo, se tienen consideraciones innecesarias con el entorno, y las personas de buen corazón soportan y aguantan en medio de la desarmonía.
Así que hoy vamos a observar juntos la manera de ser del «aprendizaje de la conciencia a través de la experiencia» relacionado con la expresión de la voluntad.
Como proceso de evolución de la conciencia, uno de los aprendizajes de la conciencia que no se pueden omitir es este aprendizaje importante: «pasar por la etapa de expresar hasta el final, con claridad, los propios sentimientos, ya sea una voluntad surgida de pensamientos del ego o una voluntad emanada de la conciencia divina».
Lo importante aquí es la parte de «ya sea una voluntad surgida de pensamientos del ego o una voluntad emanada de la conciencia divina».
Y se puede decir que esta etapa de aprendizaje es un punto de paso que todos, sea cual sea su nivel de conciencia, deben experimentar en algún momento.

La persona que intenta pasar evitando esto de «pasar por la etapa de expresar hasta el final, con claridad, los propios sentimientos», aunque en el proceso de evolución de la conciencia logre, por ejemplo, un estado de ánimo sereno, eso es solo temporal, y, visto desde el punto de vista de la creación del destino, se puede decir que está en un estado en que no aprovecha activamente hasta el final la energía de vida.
¿Por qué digo eso? Porque la creación del destino mediante la conciencia no se está realizando de manera concreta.
De esa persona, se dé cuenta o no, se puede decir que está en un estado en que, dentro del «recinto de la exposición universal de la conciencia (el mundo físico y material)», donde se mezclan turbios pensamientos de diversos niveles de conciencia, por el deseo de evitar ese aspecto caótico, e intentando proteger la serenidad de su corazón, ha construido en una parte de su conciencia un refugio nuclear de pensamientos y se ha quedado ahí, y todavía no puede aceptar «los cambios en las relaciones humanas y en el entorno» que surgen cuando uno mismo expresa alguna voluntad.
Para que una persona realice de manera concreta la creación del destino mediante la conciencia, es importante afrontar algún día la experiencia de «expresar con claridad la propia voluntad». (Continúa en la próxima entrega)






