Sobre el aprendizaje de la creación del destino a través de la expresión de la voluntad (2/5)
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(Continuación de la entrega anterior)
★Si se observa a fondo por qué se hace así, o por qué se quiere hacer así
Así pues, quien, dentro de sus relaciones humanas, se ha quedado detenido en la etapa en que no puede expresar con nitidez su propia voluntad, necesita mirar muy, muy bien por qué está así.
Si lo hace, lo verá, ¿verdad?
«Ah, la causa era el sentimiento de proteger el ego, de ‘no quiero salir herido'»…
Y si sigue mirando más a fondo, también podrá ver el movimiento del pensamiento que intenta embellecer ese sentimiento suyo.
Pensamientos del tipo: «Como no quiero hacer sentir mal a nadie por decir (hacer) eso, reprimo mi voluntad y aguanto por las personas de mi entorno. Yo no tengo ninguna culpa».
En esa reflexión interior, conviene observar muy bien el movimiento del propio pensamiento.
«Por qué quiero hacer eso», o, de cara a su realización, «por qué estoy haciendo esto», etc.
Si lo hace, se le hará visible si lo que desea vale de verdad la pena realizarlo o no, y también si está actuando de manera significativa de cara a su realización.

En conclusión: lo que uno cree que es correcto, si de verdad lo siente así desde el fondo del corazón, puede decirlo y puede actuar en consecuencia sin tener miramientos con nadie ni con nada.
En cuanto a la manera de usar la conciencia en esos momentos: la consideración que no necesita ni aguante ni miramientos.
Esas cosas, a la hora de ir creando el destino, no son otra cosa que un peso de plomo encadenado al tobillo.
Por ejemplo, tú quieres hacer algo.
Tú piensas «ojalá fuera de tal manera».
Si tienes un ideal que consideras «bueno» y de verdad quieres realizarlo, quítate el grillete de las consideraciones innecesarias, y piénsalo, dilo y actúa.
Si lo haces, el destino se pondrá en movimiento, ¿verdad?
En el proceso puede que haya oposición de alguien, y puede que haya cosas que entristezcan o hieran a alguien.
Al contrario, puede que todos a tu alrededor muestren su aprobación y te apoyen.
Sea como sea, y esto es lo importante, hay momentos en que el pensamiento de tener consideración con todo eso es necesario y momentos en que no lo es. (Continúa en la próxima entrega)






