La ascensión dimensional del miedo: del miedo al temor reverente (primera parte)
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★Sobre el miedo y el temor reverente
Hoy voy a hablar, de la manera más comprensible posible, de varios reconocimientos indispensables para que la persona sobreviva en un mundo espiritualizado.
Concretamente, es un complemento a la charla de ayer.
Anoche, tu Yo Superior vertió en tu cerebro este mensaje: «si se purifica de raíz la inquietud y el miedo, se puede cortar desde su origen, salir del estado en que la divinidad y el karma están en pugna, y se facilita la creación del destino mediante la conciencia divina que ahora existe».
También decía que el «miedo» surgido de haber olvidado el verdadero corazón, la verdadera esencia, es precisamente el comienzo del karma, ¿verdad?
Si se observa a fondo ese movimiento del corazón que es «temer», hay, a grandes rasgos, dos clases de «temor».
¿Cuáles crees que son?
…
Así es: el «temor reverente» y el «miedo» (en japonés, ambos se pronuncian «osore»).
Los terrícolas que lo reconocen todavía son pocos, pero estos dos son movimientos del corazón claramente distintos, y además se dividen en necesario e innecesario.
Si se mira el mundo de la Tierra, hay personas que sienten temor reverente ante los dioses y los budas, pero las que sienten temor reverente ante la humanidad son extremadamente pocas.
Además, quienes han recibido a los dioses y los budas como algo que da miedo, no solo tienen miedo de los dioses y los budas, sino que a veces tienen miedo también de la gente.
Y quienes no creen en la existencia de los dioses y los budas, a cambio de no tenerles miedo ni temor reverente, tienen muy activo el movimiento del pensamiento de tener miedo de la gente.
Lo mejor es no tener miedo ni de la gente ni de los dioses y los budas, y sentir temor reverente ante ambos; pero las personas que viven así no llegan ni al 0,1 % de la humanidad de la Tierra.
Aquí voy a hablar de por qué el miedo es originalmente innecesario y el corazón que siente temor reverente es necesario.
Ese movimiento del pensamiento llamado «miedo», profundamente arraigado en el corazón de ustedes, que separa a las personas entre sí, a las personas de la gran naturaleza y a las personas de los demás seres vivos, y los hace desarmónicos, es algo que originalmente no existe en el universo.

¿Cómo llegó a surgir en el interior del corazón de ustedes? Ustedes, que originalmente vivían en el mundo de la luz de la vida, de vibración sutil, para colonizar el mundo de la Tierra fueron haciendo poco a poco más tosca la vibración de su cuerpo y su mente desde la esfera vibratoria del mundo divino, hasta que al final crearon el «mundo físico y material», en el que la vibración ya no puede hacerse más tosca, y al entrar allí en un cuerpo físico y habitarlo, surgió el movimiento del pensamiento de «tener miedo».
¿Por qué ocurrió eso? Porque perdieron de vista la «luz de la vida».
La ignorancia surgida en el estado de ceguera que perdió de vista la luz de la vida era precisamente la verdadera identidad del miedo y del terror.
A partir de ahí, la humanidad de la Tierra fue creando y revistiéndose de diversos pensamientos de ceguera, y fue haciendo cada vez más pesados su cuerpo y su mente.
Inquietud, imprevisión, intranquilidad, incomodidad, infortunio, insuficiencia, impureza, desconfianza, depresión, descuido, decaimiento, deficiencia, indignidad…
Estos son movimientos del pensamiento y situaciones, muchas, que la humanidad de la Tierra ha creado por haber nublado el sol de su corazón.
Y como durante muchísimo tiempo, repitiendo muchas reencarnaciones, ha andado a tientas en un mundo enredado de esos pensamientos de tinieblas, casi toda la humanidad de la Tierra ha olvidado la sencillez de estar directamente conectada con el origen de la vida.
Esta sencillez hacia la vida es precisamente el movimiento del corazón llamado «temor reverente».
Es un movimiento del corazón que se puede describir como respeto y como veneración hacia la vida, y es la manera de ser del corazón que constituye la base de la conciencia divina.
Cuando los terrícolas descubran la divinidad dentro de cada uno y puedan reconocer la divinidad también en el interior de los demás, el mundo de la Tierra se convertirá necesariamente en un mundo de paz en gran armonía.
También para eso, hay que sentir temor reverente precisamente ante la vida, y saber discernir de manera categórica que todo miedo es una alucinación sin sustancia. (Continúa en la próxima entrega)






