Respeto por el libre albedrío
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★El hábito de tus pensamientos
Como hábito de tus pensamientos, cuando le transmites algo a alguien, tienes la tendencia a pensar «¿por qué no lo entiende?» y a agotar palabras que complementen el contenido para que entiendan tu idea, intentando que te comprendan.
Pero eso, en realidad, es entrometerse de más, y se convierte en el acto de intentar hacer entender.
Así que quiero animarte a tomar conciencia, lo suficiente como para aceptar con entereza el hecho de que transmitir palabras a las personas es algo que puede entenderse de muchas maneras según cómo se reciba, y que hay muchos niveles de recepción.
★Tu toma de conciencia
Por ejemplo, tú, hace ya años, al ver al tú de la conciencia superficial reflejado en el espejo, te diste cuenta: «esta persona que creía que era yo, en realidad no era yo».
Por eso, desde entonces, las nuevas tomas de conciencia que aparecen en tu corazón han sido siempre una invitación para que tú mismo evoluciones al siguiente paso, y cuando otras personas las veían, no siempre eran algo fácil de entender ni común a todo el mundo.

Por muchas veces que le cuentes a la gente que «el yo que creías que eras tú no es tu verdadero yo», son pocas las personas que entienden ese hecho igual que tú lo entiendes.
Si a alguien que no ha tenido la misma experiencia le explicas «tú no eres tú», lo más probable es que te lo niegue: «no, creo que a ti te pasa algo en la cabeza. Eso es absurdo», ¿verdad?
Y aun así, si intentas darle la vuelta con un «no, no, tal cosa es tal otra…» para convencer al otro, como el otro tiene sus propias ideas y su propio sentido común, solo consigues que se cierre todavía más, ¿verdad?
★Respetar el despertar de la conciencia por libre albedrío
Por eso, está bien transmitir a la gente lo que piensas que es bueno, pero no hay necesidad de forzar también la manera de recibirlo, y mucho menos intentar corregirla; eso queda fuera de toda cuestión.
Cada persona tiene el momento oportuno más adecuado para que florezca la flor de su vida.
Esto tú ya lo entiendes de sobra con la cabeza, pero solo lo sabes; todavía no se ha convertido en tu sentido común.
Por eso tienes que profundizar el corazón un nivel más y tener la capacidad de discernimiento suficiente para reconocer ese momento oportuno.
La charla de hoy no tiene que ver con la mayoría de la gente; es una charla para ti en particular.
Graba en el corazón la charla de hoy y reflexiona muy bien sobre tu propia conducta.
¿De acuerdo?







