La evolución de la conciencia lo es todo (primera parte)
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★Si la humanidad evoluciona en conciencia, el cielo y la tierra se armonizan por sí solos
Ustedes han oído hasta la saciedad charlas del tipo «si la conciencia de la humanidad que habita un planeta evoluciona, el cielo y la tierra de ese planeta renacen por sí solos como un mundo de gran armonía», ¿verdad?
Incluidos el principio de la vida y la razón del universo que explican por qué es así.
Y entre ustedes hay quien, con solo oír esas charlas, ha recordado su propia divinidad; y hay quien, tras oír las prácticas diarias y los métodos de manejo consciente de la conciencia que hay que seguir para llegar a eso, y ponerlos realmente en práctica en su cuerpo y su mente, en algún momento está viendo revivir su conciencia divina.
Pero, al mismo tiempo, también es un hecho, por el otro lado, que hay quien, aun oyendo estas charlas de verdad, de esas que tratan de recuperar la naturaleza original del ser humano, pisa el freno del corazón (los pensamientos del ego), deja marchitarse la fuerte convicción y el buen propósito de «voy a cambiarme, voy a cambiar, voy a renacer con un cuerpo y una mente evolucionados», y se queda parado en el mismo sitio.

De eso se puede decir que «todavía no ha llegado el momento de florecer», y ahí se acaba la historia; pero también se puede decir que lo que adelanta o retrasa el momento oportuno de que la conciencia del alma pase al primer plano es la elección por libre albedrío de cada persona.
Que «el movimiento de los pensamientos no desarrollados anterior a la evolución de la conciencia (pensamientos del ego, conciencia del yo individual) no es el verdadero corazón de esa persona» es una verdad por un lado; pero, en el mundo terrestre, es un hecho que se trata de energía espiritual que esa misma persona ha emitido usando mal la luz de la vida, así que también ese movimiento de pensamientos apartado de la esencia de la vida es, a fin de cuentas, su libre albedrío, y existe el aspecto de que, como responsable de haber emitido esos pensamientos, debe asumirlos por sí misma.
Puede parecer severo, pero esto es una cuestión de ley, y nadie puede torcer este principio.
Que ahora, en distintos lugares del mundo, las fechorías que hasta ahora se cometían a escondidas salgan una tras otra a la luz del día se puede llamar también la figura en que las semillas de los pensamientos y actos del pasado llegan a su momento de dar fruto. Además, hay personas y regiones que están en un sufrimiento repentino por desastres naturales locales, pero eso no es un acontecimiento para culpar a nadie, sino un momento para cuidarnos unos a otros y unir nuestras oraciones. (Continúa en la próxima entrega)







