La fuerza que hace avanzar a gran velocidad el florecimiento de la civilización de la divinidad (1/7)
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★ La situación de la Tierra hoy
Bien hecho.
De verdad, felicidades.
Por fin se ha llegado hasta la reunión entre los líderes de los países implicados en la guerra de Corea.
El trabajo que ustedes han hecho en la sombra durante aproximadamente un año hasta llegar aquí no tiene ningún precedente en el pasado, y ha sido realmente asombroso.
En cuanto a cómo está la situación de la Tierra a fecha de hoy, 15 de junio de 2018: en el mundo de la superficie hay diversas críticas desde puntos de vista superficiales, pero, visto espiritualmente, se puede afirmar que está en una situación en que acaba de superar la crisis de destrucción de la Tierra.
Así es.
Por fin ustedes han purificado por completo el destino de destrucción devastadora de la Tierra que la humanidad había creado.
Así que casi se podría celebrar entre todos, elogiando mutuamente el buen trabajo: «¡Por fin hemos llegado hasta aquí! ¡Salud! ¡Felicidades!».
Porque eso es lo que ustedes han logrado.
Hasta que la Tierra entera llegue a la paz completa, en la práctica todavía hace falta tiempo, pero, por el momento, ha sido una fortuna haber podido cortar de raíz el brote del estallido de la tercera guerra mundial y de la destrucción de la Tierra que estaba dibujado en el mundo astral.

Al envolver a Kim Jong-un y a Donald Trump en la luz de la razón y guiarlos hasta el punto en que ambos dialogaran, ha quedado decidido que la divinidad eterna de ustedes se manifieste en el mundo físico como algo completamente inquebrantable.
La resonancia de la divinidad (la campana) que ustedes han hecho sonar día y noche no solo ha encaminado la guerra de Corea hacia su fin, sino que ha impedido el mal uso de la energía nuclear en todo el mundo y, por lo pronto, ha eliminado de la Tierra la crisis de una guerra nuclear.
Por cierto, en las noticias de ayer también se informó de que las centrales nucleares desaparecerán de Fukushima (de que se está avanzando en esa dirección).
En la superficie las cosas darán vueltas y más vueltas, y puede que a veces piensen «¿será verdad?», pero como el mal destino que, por la acumulación de los pensamientos de la humanidad del pasado, era cuestión de tiempo que se hiciera realidad ya ha desaparecido sin dejar rastro, tienen que creer que «de ahora en adelante los países del mundo reconocerán mutuamente sus diferencias y cooperarán por la paz de la Tierra; eso ocurrirá sin falta, sin ninguna duda».
Como creer en un futuro luminoso lleva el destino hacia la luz más que acumular pensamientos de duda, hay que hacer de los pensamientos diarios la resonancia misma de la luz y reconocer con una convicción inmensa la divinidad de toda la humanidad.
Para eso, lo bueno es, salvo mientras duermen, dedicarse siempre a pensamientos, palabras y actos conscientes de divinidad, sobre la base de una respiración pausada.
Y si el mundo avanza en línea recta en esta dirección, con el tiempo, en distintos lugares de la Tierra, se alzarán no solo las voces que piden la erradicación de las armas nucleares, sino también las voces que piden una energía que no dependa de la generación nuclear. (Continúa en la próxima entrega)







