Para impulsar la evolución de la conciencia
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★Vivamos animándonos a nosotros mismos
El ser humano, mientras tiene vida, es un ser vivo que debe avanzar hacia delante, siempre hacia delante.
Afán de superación, actitud positiva, iniciativa, espíritu de desafío, dedicación…
Lo mejor es mantener ese estado mental en que la «vida» está llena de vitalidad, reconocerse y animarse uno mismo y, por muy duras que sean las dificultades en que uno se encuentre, arrastrándose o rodando, esforzarse por avanzar aunque sea uno o dos pasos: hoy más que ayer, mañana más que hoy.
El mundo ascendido se despliega antes que nada, precisamente, ante quienes tienen un corazón positivo como ese.
«Ya se encargará alguien».
«Ojalá alguien me ayude».
«Que yo solo haga lo que me dé la gana no va a afectar al conjunto».
«Un inútil como yo no puede ascender».
Quizá haya momentos en que pensamientos negativos como esos te crucen la cabeza, pero, en esos momentos, ¿cómo reaccionas tú?
Para empezar, ¿alguna vez has pensado por qué aparecen en tu mente esos pensamientos orientados a lo negativo?
Es la figura de quien, mientras pasa un tiempo desganado, como viviendo sin más, está a punto de dejarse arrebatar la conciencia por el karma (los hábitos de pensamiento que acompañan al cuerpo físico).

★La fuerza motriz de la evolución de la conciencia
Por eso digo que conviene mantener pausada la respiración de siempre.
Cuando uno procura y practica habitualmente respirar despacio, sin darse cuenta está usando la conciencia de manera consciente, así que, aunque los pensamientos habituales estén sedimentados en el cuerpo físico o en el cuerpo astral, son borrados y purificados por la luz de la vida antes de aflorar a la superficie, y ya no llegan a manifestarse.
También puede decirse que eso es la fuerza motriz de la evolución de la conciencia.
Siempre lo digo: cuando uno está respirando agitadamente, inhalando y exhalando sin parar, los pensamientos se quedan pegados al cuerpo físico y uno deja de poder verse con objetividad.
Cuando eso ocurre, uno se deja manejar por los pensamientos emocionales y cae en un estado mental en que no puede controlarse a sí mismo.
Se trata de dirigir los propios pensamientos, el propio corazón, la propia conciencia, con dedicación, hacia el interior de la luz de la vida.
Para eso, aunque me repita, hay que mantener la respiración lenta.
Cuando la luz de la vida aflora a la superficie, todo lo imposible se vuelve posible.
Como eso es un hecho indudable, dichoso quien cree con sencillez estas palabras y las pone en práctica.
Porque esa persona recibe la bendición infinita de la gran fuente de la vida y su evolución de la conciencia avanza más y más.







