El renacimiento de la divinidad
La actitud mental que construye un mundo nuevo-1
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La fuerza que forma el destino
Los pensamientos del ser humano tienen la fuerza de formar el destino.
Los pensamientos de un individuo tienen la fuerza de formar el destino de esa persona; los pensamientos de un hogar, la de formar el destino de esa familia; los pensamientos de las personas que pertenecen a una organización, la de formar el destino de esa organización.
De ese modo, el promedio colectivo de los pensamientos de cada persona forma no solo el destino de la nación, sino incluso, en última instancia, el destino del mundo.
Sin embargo, nosotros, habitualmente, sin ser conscientes de cómo mover y usar estos pensamientos, nos hemos dejado arrastrar por hábitos de pensamiento atados a ideas fijas basadas en la memoria, y hemos movido inconscientemente los pensamientos emocionales según giraban el subconsciente y la mente consciente.
Además, la situación del mundo terrestre hasta ahora ha sido que no hay ningún país que incorpore a los programas de la educación escolar una manera de usar la conciencia tan importante, y, a decir verdad, también son pocos los padres que la enseñan a sus hijos.
Como resultado de que la humanidad de la Tierra haya vivido así, ¿en qué estado se encuentra la Tierra actual?
Cuando se piensa en el futuro de este planeta, creo que son pocas las personas capaces de imaginar un futuro luminoso.
Eso es inevitable: todas las informaciones que difunden los medios son pesimistas, y los expertos de diversos campos hacen sonar toda clase de alarmas.
La situación actual de la Tierra ha sido creada por las palabras y los actos basados en los pensamientos de la humanidad de la Tierra hasta ahora.
¿Cuántas personas hay en la Tierra actual que comprendan ese hecho asimilándolo profundamente y que, al menos, realicen y manifiesten sus propios pensamientos, palabras y actos como «algo que crea un futuro luminoso»?
Aunque ahora esas personas sean pocas, no hay por qué desanimarse por ello
Porque en todas partes del mundo hay muchas personas que han nacido con la misión de llevar la Tierra a su culminación.
La existencia de esas personas todavía no es conocida por el mundo, pero cuando el mundo terrestre llegue al punto crítico de su gran cambio, su existencia irá siendo reconocida de forma natural en el escenario principal.
Porque llegará el momento en que muchas personas se den cuenta de forma natural de que «una manera de vivir como la de ellos es precisamente la que corresponde a la nueva Tierra».

Los cambios que acompañan a la sutilización de la vibración espiritual y la vibración material
La vibración de este mundo ya tiene un pie dentro de un mundo con esa situación.
Sin embargo, los cinco sentidos de las muchas personas apegadas a las experiencias de éxito del pasado y al sentido común no pueden percibir ese hecho, y viven con la ilusión de que hoy, ahora, este instante, es un hoy que continúa el ayer, y de que es el ahora, este instante.
Pero con el tiempo llegará el momento en que muchas personas se den cuenta de ese cambio.
En el proceso por el que la Tierra siga subsistiendo de aquí en adelante, llegará un momento en que el sentido común de hasta ahora deje de valer.
Todo lo que la humanidad había reconocido hasta ahora como obvio dejará de serlo y, en su lugar, un nuevo reconocimiento natural irá arraigando en el mundo.
Es «la conciencia que reconoce la divinidad en todo», basada en la gran fuerza que engendra el universo y lo hace funcionar.
Eso es precisamente el cimiento para construir el nuevo mundo terrestre.
Podría decirse también que es la actitud mental que las personas deben tener.
La economía monetaria irá terminando su papel.
Y se pasará a un mundo en que cualquiera pueda obtener lo que necesita, según lo necesite, conforme a su carácter humano (carácter divino).
También la sociedad de la competencia irá terminando su papel.
Y se pasará a una era en que cada uno elija una vida para cumplir la misión, distinta en cada persona, con la que ha nacido, y cada individuo despliegue sus dones innatos y contribuya al conjunto de la sociedad.
Con ello, la ley del más fuerte, que era el sentido común del reino animal, se transformará.
Porque los seres vivos que mataban y comían a otros seres vivos llegarán a poder vivir tomando plantas y energía cósmica.
La manera de ser de todos los seres vivos, empezando por la humanidad, cambiará desde la raíz.
La gran premisa para ello es que la humanidad, que tiene en sus manos el destino de la Tierra, recuerde la divinidad que es la esencia de la vida de cada uno.
(Continúa en la próxima entrega)





